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¿Qué herramientas necesita un cerrajero?

Un cerrajero dispuesto a ofrecer buenas prestaciones a su cliente debe estar equipado con el mayor número de herramientas de utilidad posible. Estas herramientas pueden ser generales o específicas del campo de trabajo de la cerrajería. Más abajo nos detendremos en algunos de los instrumentos de los que se valen estos profesionales, ya que nombrarlos todos sería demasiado tedioso.

Las ganzúas.

El maletín lleno de distintas ganzúas es uno de los amigos inseparables de todo cerrajero. Las ganzúas sirven para poder abrir mucho más rápido las puertas atrancadas, sin producir además ningún tipo de daño durante la intervención. En función del escenario que se encuentre, el cerrajero deberá apostar por una ganzúa determinada. A continuación nos referiremos a algunas de ellas:

Ganzúas Rakes. Son las más populares, ya que permiten abrir la cerradura de manera fácil al poder manipular a la vez los pistones.

Ganzúas Diamond. Se usan en cerraduras más complicadas, ya que dejan manipular los pistones de manera individual o en conjunto.

Ganzúas Hooks. Similares a las Diamond, tienen la capacidad de manipular uno a uno los pistones.

Ganzúas Wrench. Sirven para hacer fuerza al girar la cerradura, de manera que logra que el mecanismo ceda; se combina con las otras ganzúas que hemos nombrado.

No obstante hay otras variedades de ganzúa en el mercado a las que se puede recurrir ante cerraduras difíciles de abrir.

Las llaves de percusión.

Son una herramienta utilísima para el cerrajero, ya que, al ser usadas junto a un martillo, logran abrir de manera fácil una cerradura valiéndose de la técnica bumping. El hecho de que los ladrones usen el bump ha propiciado que cada vez menos cerraduras permitan este tipo de maniobras. Podemos encontrar llaves de percusión para cilindros de serreta y de seguridad.

Los extractores de cilindros.

Su función es la de extraer de una manera ágil y cómoda los cilindros de la cerradura, los cuales podrán repararse con tranquilidad una vez sacados para volver a dotar de utilidad a la cerradura entera. Permite extraer cilindros de todo tipo, ya sean redondos, europeos u ovalados, lo que los hace ser unas herramientas indispensables. Pueden llegar a usarse de manera complementaria a instrumentos como el ropedor o el tronzador de cilindros.

Las taladradoras.

Sirven para instalar, para quitar o para abrir todo tipo de cerraduras, de ahí su utilidad. Disponer de unas brocas idóneas y de distintos tamaños es muy importante para que la taladradora pueda dar respuestas de calidad en cada situación.

Los conectores Spinner.

Sirve para lograr que el giro de los bombines quede alineado. Tiene numerosas utilidades además, permitiendo la apertura de puertas de un modo fácil y ágil.

Los martillos.

Popularmente conocidos, son empleados por los cerrajeros para la apertura de puertas por medio de las llaves de percusión. También ayudar a colocar clavos y a aguantar cerraduras.

Otras herramientas de la profesión.

El cascanueces, el levantador de puertas, el ropedor o el volvedor son algunas de las herramientas específicas que también usan los cerrajeros. Si nos referimos a otras más generales, las limas, las tarjetas y los destornilladores, que pueden estar en cualquier casa.

¿Una persona no profesional puede adquirir herramientas de cerrajero?

Por supuesto, las herramientas están al alcance de todos en la actualidad, basta con acudir a una ferretería y echar un vistazo. Por ejemplo, algo difícil hasta hace poco, comprar unas llaves de percusión, ha pasado a ser fácil, por lo que abrir puertas con estas llaves y un martillo es una opción más que viable para todos. Es fundamental saber usar estas herramientas de manera adecuada, porque de lo contrario no servirán para realizar faenas efectivas y acarrearán al usuario un gasto importante; en esos casos, siempre lo mejor es llamar a cerrajeros profesionales.

La utilidad de las puertas cortafuegos

Madera, vidrio o metal son algunos de los diferentes materiales en los que nos podemos encontrar este tipo de puertas. Son puertas excepcionales para evitar que los incendios y los fuegos se propaguen por edificios o viviendas, de ahí que su valor en el mercado se haya ido incrementando.

Función y naturaleza de las puertas cortafuegos o RF (resistentes al fuego).

Impiden que los fuegos se extiendan con velocidad entre los distintos compartimentos de un edificio, al tiempo que favorecen que las personas puedan salir a través de ellas con diligencia y facilidad. Diferentes modelos con distintas estéticas entran dentro de estas puertas.

Muy populares son las pivotantes metálicas, puertas que soportan las temperaturas elevadas y los fuegos durante largo rato (su hoja está pensada para aguantar menos de 140 grados de media ni los 180 grados en cualquier otra zona de la hoja; el marco debe permanecer por debajo de los 360 grados y debe evitar que los gases pasen, ya que, si pasarán a otra estancia, las personas sufrirían graves problemas por intoxicación). La norma UNE-EN 1634-1 regula las diferentes categorías de seguridad y de resistencia de las puertas, por lo que es interesante consultarla.

Funcionamiento de las puertas cortafuegos.

Su compartimentación actúa para impedir que el fuego pueda pasar de un lugar a otro, de modo que se comporta como barrera de detención; es obvio que, ante los fuegos de una magnitud más extrema, estas puertas pueden ceder, pero aun así retardarán la acción de las llamas en propagarse y facilitarán la salida de las personas del edificio y la llegada de los bomberos. Para que las puertas no fallen, cuentan un mecanismo de auto cierre que impide que queden abiertas y dejen de cumplir su función. Son fáciles de abrir, ya que están pensadas para emergencias, por lo que la acción de las llaves en ellas no tiene sentido.

Rasgos distintivos de las puertas cortafuegos.

Concebidas para resguardar grandes espacios de la acción de los fuegos y de su rápida expansión, poseen distintas posiciones que pueden regularse para intensificar su utilidad. Es vital que el flujo de personas quede facilitado con estas puertas, ya sean automáticas, semiautomáticas o manuales. Eso sí, también es importante que la instalación de estas puertas sea certera y sin fisuras, con cierres de seguridad absoluta y con contrapesos que eviten que los gases puedan pasar de un departamento a otro. El sistema de electro imán consigue en algunos casos sellar las puertas a la perfección, de manera que den una respuesta idónea en situaciones de emergencia.

Dos clases principales de puertas cortafuegos.

La puerta de hoja. Confeccionada con un par de chapas de acero, rellenas ambas de lana de roca capaz de impedir que las temperaturas salten de una chapa a otra (así se aumenta la resistencia al fuego de modo considerable).

La puerta guía. Construida en material galvanizado, esta puerta es muy resistente a los fuegos y se debe instalar en función de las necesidades que presente el hueco que ha de cubrirse.

Mantenimiento de las puertas cortafuegos.

Son puertas sometidas a estrictos y severos controles y exámenes, ya que están expuestas a situaciones de emergencia donde la vida de muchas personas entra en juego. Pasar sin problema las pruebas de mantenimiento preventivo es vital (que el sistema de auto cierre funcione es esencial). En la evaluación de mantenimiento, las puertas deben mostrarse saludables y con todos sus componente en estado óptimo, ajenas a roturas, porrazos, golpes, disfunciones o deformaciones.

Estas puertas deben ser reparadas con las piezas originales, sin racanear en gastos que puedan lamentarse cuando haya ocurrido una catástrofe o una desgracia. Hablamos de exámenes de mantenimiento legales en todo momento, de manera que nada falle. Tampoco hay que olvidar que estas puertas tienen una vida útil que llega hasta los veinte años aproximadamente, aunque siempre será positivo cambiarlas antes de ese tiempo.

Viaje por la historia de la cerrajería

Fue el hecho de que las personas intentarán proteger sus pertenencias de la acción de los demás lo que hizo a la cerrajería ir evolucionando a lo largo de la historia. La progresiva evolución de las cerraduras tal como hoy las conocemos es curiosa e interesante, como repasaremos más abajo.

El concepto de cerrajería.

La existencia de la cerrajería está directamente ligada con la necesidad de las personas de proteger sus bienes frente a la amenaza exógena. No obstante, este universo ha ido abarcando labores como la instalación, la reparación y el mantenimiento de cerraduras, candados y cerrojos, pensadas siempre para que terceras personas no se apropiaran de lo que no les pertenecía.

Evolución de la cerrajería.

Los cerrajeros del siglo veintiuno fueron conocidos un día como herreros, ya que, en sus orígenes, la cerrajería estaba asociada a la forja (de ella partieron las primeras llaves y cerraduras de la Historia, orientadas a que sólo los dueños de los bienes pudieran acceder a ellos). No se conoce con exactitud el origen de la cerrajería, mas sí que se le puede atribuir a los chinos y a los egipcios. Estas civilizaciones fueran pioneras en la protección de propiedades, dando el salto más tarde la cerrajería a culturas como la griega o la siria, que fueron confeccionando cerraduras cada vez más fuertes.

Antes de Cristo podían hallarse dos clases de cerraduras, las de hierro (eran muy seguras, de ahí que los ricos los usaran mayormente) y las de madera (más inseguras, empleadas por la población más humilde). No obstante, “cerradura” es una palabra con procedencia en el latín, “serrare”, es decir, “cerrar”.

Fueron los romanos, obsesionados con buscar mayor protección y con aprovechar la tecnología del hierro, los inventores de la vuelta de llave, que aportaba gran seguridad en aquella era. En la Edad Media, la cerrajería alcanza una nueva dimensión, ya que su evolución se produce tanto en el apartado práctico como en el estético (cada vez se hacían cierres más elegantes), lo que lleva a hacer de las cerraduras una forma de distinción de las clases altas; el pestillo aparece en este periodo.

Ya en el siglo XVIII, José Bramah aportó a la humanidad el invento de la cerradura de seguridad o resorte (1784), imposible de ser abierta hasta que Alfred Charles lo hiciera 60 años después. De aquí partieron diversas investigaciones que derivaron en la cerradura con detector (Jeremiah Chubb, 1818) y en la cerradura de combinación con llave intercambiable (James Sargent, 1857). A partir de esta última se crearía una cerradura que se cerraba sola pasado un tiempo (1873).

Por su parte, Linus Yale inventó en 1848 la cerradura del vaso de perno, que distinguía las llaves por medio de tubitos interiores en la cerradura; más tarde, estas llaves se harían planas y con bordes serrados, lo que sentó las bases de las llaves actuales. En 1916, Samuel Segal dio vida a una cerradura (la Jemmy) mediante la cual solo se podía abrir desde dentro del espacio, sin que personas ajenas pudieran acceder. La cerradura Master Lock Company (1921) y la evolución del cerrojo (1924) fueron las dos grandes obras de Harry Soref.

El rol en la Historia que han tenido los cerrajeros.

Proteger los bienes y los documentos de importancia de la acción de los ladrones es el principal rol que han tenido los cerrajeros a lo largo de la Historia. Incluso los cerrajeros que trabajaban junto a reyes y poderosos en otros tiempos tenían que hacer juramentos bajo pena de muerte en los que no podían abrir sus cerraduras a nadie que ellos no quisieran.

El cerrajero en nuestros días.

La responsabilidad del cerrajero ha ido disminuyendo con las décadas. A día de hoy, su principal función es velar por la seguridad del cliente en su hogar. Estar operativo cuando las personas pierdan las llaves o acudir a cambiar las cerraduras después de un robo de llaves son otras de las funciones más usuales. Realizar copias de llaves, abrir cerraduras de diversos lugares o vender sistemas de seguridad son otras de sus tareas.

Con los años también se ha perdido la idea de que el de cerrajero era un oficio que pasaba de padres a hijos; a día de hoy cualquier puede desempeñar la profesión, toda vez que se especialice y que adquiera los conocimientos pertinentes.

Las víctimas de los falsos cerrajeros

A la hora de contratar a un cerrajero existe la amenaza de acabar avisando a un falso profesional. Es importante saber cómo hay que actuar en esta situación. Solicitar los servicios de cerrajeros certificados es un primera paso, pues se trata de un sector laboral donde el intrusismo está a la orden del día. Más abajo daremos algunas claves sobre este tema.

Pedir la acreditación al cerrajero.

Tendríamos que pedir a la empresa que vaya a enviar a un cerrajero que nos proporcione información acerca de su localización (si la empresa carece de sede física, ojo al posible intrusismo) y de su nombre, de modo que podamos comprobar que se trata de una compañía real y no ficticia.

Una vez que el cerrajero llegue a nuestra vivienda, lo primero será pedirle que se identifique, para que podamos corroborar que es el profesional que habíamos contratado y no un falso impostor que viene a hacer una chapuza y a cobrar. Tampoco estaría de más pedir las acreditaciones correspondientes de la empresa (por ejemplo, la acreditación UCES, que suelen tenerla compañías de calidad); si cuentan con acreditaciones verificables y de fiar, no habrá nada más que temer.

Un cerrajero profesional sabría completar distintos trabajos en su sector.

Una empresa de cerrajería seria debería saber completar distintos tipos de trabajos dentro de su sector profesional; si el experto que nos visita sólo es capaz de completar una tarea muy específica de la cerrajería (por ejemplo, sólo cambiar cerraduras), será porque algo raro hay en el asunto, por lo que podría tratarse de un falso cerrajero. Si el cerrajero viene equipado de casa con todo tipo de herramientas, será una buena señal de profesionalidad; si, por el contrario, necesita estar volviendo a por herramientas olvidadas, tal vez sea el momento de prescindir de sus servicios o de llamarle la atención.

Y es que las empresas de cerrajería que trabajan con solvencia y calidad buscan proporcionar un buen trato al cliente, y no sólo ganar dinero como harían los falsos cerrajeros; un cliente satisfecho con la empresa la volverá a avisar si tiene otro problema en el futuro, y además pregonará en el boca a boca las virtudes de la compañía. Los cerrajeros piratas, en cambio, ponen sus miras en resolver la tarea como buenamente puedan para llevarse el dinero y poner fin a la relación con el cliente.

Pedir presupuesto siempre.

Lo primero que hay que hacer al contactar con cerrajeros es pedirles el presupuesto, porque sería un error garrafal no hacerlo. Aunque por teléfono la empresa no pueda saber exactamente el precio que va a cobrar, sí que dará una cifra muy aproximada; le precio definitivo lo dará el cerrajero a pie de tajo. Si el presupuesto cambia mucho desde el teléfono hasta la presencia del profesional en la casa, entonces existe la opción de rechazar el servicio antes de que el cerrajero empiece a manipular las cerraduras.

Toda empresa seria de cerrajería aceptaría dar al cliente un presupuesto, para hacerle ver si el trabajo se ajusta a su bolsillo; una empresa pirata puede negar dicho presupuesto, con las miras puestas en operar sobre el terreno y en obligar al cliente a pagar elevados importes después de la intervención.

El buen cerrajero pide los datos al cliente.

Los cerrajeros serios y profesionales se encargarán de pedir al cliente los datos, de modo que sepan a ciencia cierta que van a trabajar en la casa o en el negocio del propietario; esto resulta vital cuando las llaves de una propiedad se han perdido o han sido robadas, pues se evitan muchas intromisiones peligrosas.

Un cerrajero falso quizá prescindiría de solicitar los datos al cliente, lo que podría desembocar en que el servicio se produjera para favorecer a ladrones (el cerrajero pirata, sin saberlo, sería cómplice del robo). No hay que obviar que muchos cerrajeros falsos se la juegan con tal de cobrar un servicio.

Precaución con las pegatinas en las puertas.

Las pegatinas que anuncian números de cerrajería suelen pertenecer a cerrajeros falsos, por lo que hay que tener precaución con ellas. Podrían ser cerrajeros profesionales, pero habría que pedirles acreditaciones y certificados; los falsos se valen de estas pegatinas para ganar clientes rápido.

Servicios ventajosos de un cerrajero profesional.

Sabemos que un cerrajero profesional siempre realizará bien su trabajo y cobrará de manera justo el servicio, ciñéndose a las tarifas vigentes con las que opere. Además, siempre ofrecerá un presupuesto con antelación. Las facturas vendrán con IVA, por lo que, si el trabajo no ha quedado bien resuelto, podrán ser avisados de nuevo. Tener un cerrajero profesional que además sea de confianza es una gran suerte, por ello es recomendable tener muy en cuenta la labor de esos profesionales que se comportan bien en sus visitas e intervenciones.